domingo 16 de marzo de 2008

Buckingham Palace Garden Tea Party

La primera vez que hago las cosas me parecen absolutamente memorables. No todas las cosas, desde luego, pero hay muchas cosas que he hecho repetidas veces a lo largo de mi vida, sin darles mucha importancia, pero que puedo recordar con precisión la primera vez que las hice.

Generalmente son "ritos de paso", cosas que me hicieron sentirme "más grande", "más importante", "mejor persona", "más preparada". Mi primer día de clases en cada una de mis 6 escuelas desde la primaria. La primera vez que escribí en mi diario a los 10 años. Obviamente, mi primer novio (¡la primera vez que me agarró la mano!). Mi primer día de trabajo.

Irónicamente, no recuerdo haber tenido una "primera cita". Pero recuerdo mi primer beso: en Londres, frente a la parada de un camión en Trafalgar Square, como a las 2 de la mañana de un miércoles (en realidad, ya era jueves, entonces...). Subí al segundo piso, todavía en estado de shock, y recuerdo haber visto el Big Ben, el Palacio de Buckingham (frente al cual el susodicho y yo habíamos pasado horas platicando) y pensar durante todo el camino a mi casa que había valido la pena esperar 19 años para eso.

Hace dos semanas fui por primera vez a tomar té con Gaby, en un intento por volver a hablar con alguien de mi vida (y escuchar la suya :P). No sólo escribirlo en mi blog o en messenger, sino HABLAR con una amiga. Y creo que fue importante, relajante, interesante y algo demandante, como las conversaciones con Gaby siempre son. Y me dejó con ganas de mucho más.

Deseo, realmente, tener mil platicas con Gaby mientras pruebo todos los sabores de té posibles. Probablemente, habrá 999 reuniones que no pueda recordar con exactitud (aunque aquí habrá una bitácora para al menos recordar algo). Pero la primera, estoy segura que la recordaré siempre.