viernes 7 de noviembre de 2008

Blue Lady

Decidí probar otro tipo de té negro porque es el que había empezado a conocer y amar en Londres. Eso es lo que hago: me toma años empezar algo nuevo, y luego tengo que quedarme cerca de eso hasta que se vuelve cotidiano y necesito empezar otra vez. Soy una persona escalón.

Ya sé que voy meses y meses y meses tarde con este conteo, pero nunca fue mi intención abandonarlo, sólo me ha sido difícil tener cosas que decir últimamente.

Creo que esta segunda semana fue la primera (de muchas) en la que yo llegué tarde. Había llevado a mi mamá a la central de autobuses, que había estado en Monterrey una semana. Creo que fue esa vez que le tuve que decir que sí, tendría que dormir en el cuarto de visitas porque sí, en el otro dormíamos M y yo. Sí, juntos.

El final de esa semana no estuvo tan mal. En ese sentido al menos.

Pero el Blue Lady fue totalmente inmemorable. No recuerdo absolutamente nada de él. Sólo que era negro y que probablemente no me gustó mucho.

Recuerdo que G se topó con un excrush en la tienda de té, y luego lo viboreamos un poco. Recuerdo que nos quejamos de la insoportable levedad de nuestras vidas (algo que se convertiría en nuestro tema favorito) y tal vez fue esa vez que me prestó los DVDs de Prision Break que nunca terminé de ver.

En mi favor, puedo decir que ahora sí tengo suficiente tiempo y deseo de ver DVDs. Aunque ahora no tengo con quién tomar té.

Así es el karma.